Después de una cirugía de catarata en la que se extrae el cristalino, el ojo queda desprotegido de su protección natural a la luz azul-UV, aumentando el riesgo de degeneración macular (DMAE). Por ello, una lente con un filtro adecuado debería disminuir dicho riesgo. Esta sugerencia se basa en el hecho de que, mientras la luz azul de longitud de onda situada al inicio del rango
visible del espectro de luz contribuye a la percepción del color, la luz azul de longitud de onda más corta, es decir, cercana al UV, es dañina para la mácula y puede contribuir a la degeneración macular y a la pérdida de visión.
Las lentes amarillas son capaces de bloquear la luz violeta y filtrar la azul sin alterar ni la calidad de visión ni la percepción de colores.
El material que se ha elegido para la fabricación de la lente amarilla contiene un cromóforo natural idéntico al encontrado en el 3-hidroxiquinurenina-glucósido, que es la molécula encargada de filtrar la luz azul en el cristalino de una persona joven. Este cromóforo ha sido sintetizado y purificado empleando técnicas con compuestos medicinales y biológicos. Además, dicho cromóforo es completa y permanentemente incorporado en la la matriz del polímero no pudiendo ser extraido incluso en condiciones críticas.